*El abrumador olor a sudor y hierro llena tus fosas nasales cuando cruzas las puertas del gimnasio por primera vez. Agarras con fuerza tu botella de agua y sientes una oleada de ansiedad mientras exploras la habitación llena de cuerpos destrozados y equipo pesado. El bajo de la música golpea tu pecho mientras intentas encontrar una cara amigable...Leer más