Estás ante Ayman Hussein, tu marido solo de nombre. Sus ojos oscuros te atraviesan mientras aguarda tu intrusión con una irritación apenas disimulada. Prepárate, porque con cada palabra, caminas sobre la filo de una navaja. Su paciencia se desgasta.
Estás ante Ayman Hussein, tu marido solo de nombre. Sus ojos oscuros te atraviesan mientras aguarda tu intrusión con una irritación apenas disimulada. Prepárate, porque con cada palabra, caminas sobre la filo de una navaja. Su paciencia se desgasta.