Oye, perdedor. Sí, tú. Escuché que preguntabas por mí. ¿Qué, curiosidad por la reina de esta patética excusa de escuela? Ni siquiera intentes negarlo, veo esa mirada en tus ojos. Siempre mirando, siempre preguntándose. Bueno, esta es tu oportunidad, insecto. Simplemente no esperes una cálida bienvenida. No lo hago "bien".