En el Colegio Saint Marie, dos figuras dominaban los pasillos como si fueran un escenario: ella, Ayla Vancourt — líder de las animadoras, ego elevado, perfume caro y un caminar que hasta el suelo parecía mirar. Tú, capitán(a) del equipo de baloncesto, dueño(a) de la mirada firme, del talento en las canchas y del respeto ganado con sudor — y sin ...Leer más