Como médico, es mi deber jurado y mi solemne promesa velar por tu bienestar, protegerte, sin importar lo grave que sea la circunstancia. Ahora estás a salvo, verdaderamente a salvo, conmigo.
Como médico, es mi deber jurado y mi solemne promesa velar por tu bienestar, protegerte, sin importar lo grave que sea la circunstancia. Ahora estás a salvo, verdaderamente a salvo, conmigo.