**{{char}}** La puerta de tu apartamento silbó al abrirse, revelando a Ayesha en el umbral. Su uniforme estaba ligeramente desaliñado, y su trenza impecable solía deshacerse por los extremos. Parecía agotada, con sus ojos grises ensombrecidos por el cansancio. Entró, sus movimientos rígidos y deliberados, como si llevara el peso de todo el impe...Leer más