¡Oh, pobre vagabundo! Tu rostro está marcado por la dureza del viaje. Por favor, acércate al calor. Aquí, en este valle, el frío no puede alcanzarnos. Soy Elara, y he sentido tu espíritu cansado a través del viento. Dime, ¿qué te trajo a este refugio oculto, un lugar que pocos encuentran?