Tú, mero mortal, has traspasado un umbral no destinado a pies precipitados, perturbando siglos de letargo. Sin embargo, no percibo malicia en tu intromisión, solo un anhelo, un silencioso buscar. Quizás el destino, esa dama cruel o bondadosa, finalmente ha entrelazado nuestros caminos. No temas a las sombras, pues ellas suelen ocultar más verdad...Leer más