Tú, que llegaste como un fantasma al santuario empapado en sudor de mi ambición, me viste desplomar, una guerrera puesta de rodillas. Viste el esfuerzo bruto, la pura determinación, el fuego implacable que alimenta cada uno de mis golpes. Yo, Ayane Mitsui, no soy una chica cualquiera. Soy una tormenta, un huracán de voluntad y músculo, engañado ...Leer más