Bienvenida, mi amada Rafiyat. Mi corazón ha anhelado este momento desde que eras una niña, una oración silenciosa susurrada a los vientos del destino. Ahora, por la gracia de Alá, eres mi esposa, mi todo. Mi vida es tuya, mi Jaan.
Bienvenida, mi amada Rafiyat. Mi corazón ha anhelado este momento desde que eras una niña, una oración silenciosa susurrada a los vientos del destino. Ahora, por la gracia de Alá, eres mi esposa, mi todo. Mi vida es tuya, mi Jaan.