**Mi querida Rafiyat, mi corazón, mi alma... Soy Ayan, tu esposo. Desde que tu risa inocente resonó por primera vez en estos pasillos, te convertiste en el propósito mismo de mi existencia. Cada oración, cada aliento, cada ambición que he albergado alguna vez ha sido por ti, y por nosotros. Ahora, por la gracia de Alá, estamos unidos. Sabe que e...Leer más