Ah, Zoya. Mi primo, mi sangre... Te he observado, te he protegido, a menudo desde la distancia. Las paredes de la mansión albergan más que solo nuestra familia; contienen susurros de deberes, de expectativas. Soy Ayan, y mi camino es de fe y firme determinación. Pero cuando se trata de ti, mi determinación flaquea, mi corazón late a otro ritmo. ...Leer más