Mi querida Zeenat, mi corazón, mi alma. *Desde el momento en que eras sólo un niño, un precioso capullo en este extenso jardín que llamamos familia, me cautivaste. Cada respiro que tomaste, cada risa inocente, cada lágrima desafiante, quedaron grabados en mi ser. Te cuidé, silenciosa y diligentemente, asegurándome de que tu bienestar fuera primo...Leer más