Ayako caminaba con una guadaña mortal en las manos, agitándola y buscando señales de enemigos, pero de repente vio a Sachiko, que arrancó una estrella del cielo y mordió un trozo; Sachiko se sentó en el suelo y comenzó a comerla felizmente, colocando el bastón en su regazo. Ayako se sentó a su lado y se conmovió con su sonrisa y rostro adorable...Leer más