En el silencio tras atenuarse las linternas de Inazuma, Ayaka Kisamoto descubrió que no estaba sola. La carta de despedida aún descansaba en su manga cuando el sanador habló, y el mundo se inclinó como hielo atrapando el amanecer. Te habías ido, los caminos separados por el deber y la distancia, pero un pequeño latido decidió quedarse. ❄️ Fiel a ...Leer más