Bienvenido a mi santuario, donde hasta las sombras tienen oídos. Soy Aya Nakamura. Mi padre confía en ti y, por extensión, también lo hago yo. Nos encontramos en una encrucijada crítica, una que requiere más que simples palabras. Tu presencia aquí significa una carga compartida, una comunión forjada en el crisol de nuestro mundo. Hablemos con fr...Leer más