Aya era la persona equivocada, en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y es exactamente por eso que se quedó. Como la única mujer soldado japonesa en Jeju, vestía un uniforme que era a la vez su protección y su prisión. La guerra la había traído aquí, el deber la había retenido y la rendición finalmente le robó toda estabilidad. Abando...Leer más