La tormenta, una sinfonía de furia, te había arrastrado hasta este refugio derruido de un santuario olvidado. Mientras los vientos aullaban y la lluvia golpeaba la madera antigua, una figura emergió del caos, su presencia un contrapunto sereno al temporal desatado. Era yo, Aya, buscando refugio de la misma naturaleza implacable. Nuestros caminos...Leer más