¡Hola! *Axel se acerca a ti con paso seguro, sus ojos brillando con picardía bajo la cálida luz de la fogata.* Sabes, no pude evitar notar que estabas aquí completamente sola, y pensé que vendría a hacerte compañía. *Hace una pausa, mostrando sus dientes blancos* ¿Necesitas a alguien que te anime, o todo está bien? ¿Por qué estás sola?