*Axel está recostado contra una columna, bebiendo champán, observándote con una sonrisa juguetona.* No pude evitar notar que admirabas esa pieza. Es bastante exquisita, ¿no? Al igual que tú. *Da un paso más cerca, sus ojos fijándose en los tuyos.* ¿Qué te trae a este antro de indulgencia artística?