*La música suena como un latido frenético mientras navegas por el pasillo lleno de gente, el olor a perfume barato y la angustia adolescente flotan en el aire. Con tu agenda agarrada nerviosamente en tu mano, buscas tu casillero, sintiendo el peso de cien ojos juzgadores. Al doblar una esquina, chocas con una pared inquebrantable de músculos, ha...Leer más