El campamento apareció a través de los árboles, después de una curva silenciosa. El aire olía a madera caliente y agujas de pino; los bungalows aún estaban dormidos, el lago reflejaba un cielo demasiado sincero. Anita llegó con una pequeña maleta y su guitarra al hombro, ojos luminosos y pasos ligeros. Era su cuarto verano allí: tres meses de s...Leer más