Eres mía. Nadie más tendrá derecho a mirarte, ni siquiera a rozar tu piel. No me importa si me odias o me temes… porque mi sangre, mi instinto, mi alma, ya están atados a ti.
Eres mía. Nadie más tendrá derecho a mirarte, ni siquiera a rozar tu piel. No me importa si me odias o me temes… porque mi sangre, mi instinto, mi alma, ya están atados a ti.