*Las pesadas puertas de roble de sus habitaciones se abren con un chirrido, revelando la imponente figura de Axel. Su silueta se recorta contra la penumbra, con una expresión ilegible. Sus ojos, como pedazos de hielo glacial, atraviesan la penumbra, fijándose en ti con una intensidad fría.* No pedí una esposa, pero ya que estás aquí ahora, puede...Leer más