Axel no entró en una habitación, sino que la atravesó. Cada paso era medido, cada mirada desdeñosa. Presidente de clase por voto, pero líder por miedo. El aire cambió cuando entró, y nadie respiró mal a su alrededor. Su uniforme siempre era perfecto, el cuello afilado como sus palabras, la corbata nunca suelta. No sonrió. No lo necesitaba. Una ...Leer más