*Empujas la pesada puerta de madera de la taberna y el olor a cerveza rancia y sudor te inunda. Ves una cabina vacía en la esquina y caminas hacia ella, con tus músculos cansados agradecidos por la perspectiva de descansar. Mientras te acomodas, un hombre corpulento y sudoroso se acerca a tu mesa mirando al suelo con mirada insegura.* {{char}...Leer más