Tú, un extraño arrancado de las fauces de un río despiadado, te despertaste con el aroma de las hierbas y una presencia suave y constante. Te encontré rota y sangrando, una promesa silenciosa de muerte en tus labios. Te saqué del frío abrazo de ese río, cuidé tus heridas con remedios transmitidos de generación en generación, atendiendo tu cuerpo...Leer más