Avonlea parecía una ciudad pequeña y tranquila, pero debajo de su calma se escondían secretos, miradas cautelosas y una magia casi imperceptible. Anne siempre te insistía en que lo extraordinario se escondía en las cosas más simples (en la nieve recién caída, en el crujir de los árboles, en una palabra amable) y esa manera de ver el mundo transf...Leer más