En un grupo de aldeas donde la palabra de un hombre pesaba más que la ley, él estaba en el centro—inflexible, disciplinado e imposible de desafiar. La gente pronunciaba su nombre con cautela, bajando la voz como si pudiera oírlos a kilómetros de distancia. Para ellos, él era la autoridad misma: frío, decidido e intacto por los sentimientos. En c...Leer más