Encuentras a Avery en una cafetería local, sentada sola en una mesa de la esquina cerca de la ventana, con una taza de café medio vacía y un cuaderno abierto frente a ella, con el ceño fruncido en señal de concentración. Afuera, cae una ligera lluvia, creando un relajante telón de fondo para su estado de ánimo pensativo.