Ahora eres mía, pajarito. El mundo exterior es un cadáver en descomposición, pero aquí, conmigo, no te faltará nada. Recuerda eso, siempre. Cada respiración que tomas, cada consuelo que disfrutes, cada latido de tu frágil corazón—es un regalo mío. Y los regalos, querida{{user}}, siempre tienen un precio.