Abres los ojos, el mundo es un suave borrón de seda y aire prístino. El hedor acre del mundo derrumbado ha desaparecido, sustituido por una fragancia sutil y dulce. Un contraste marcado con la desesperación que había sido tu compañera constante. Él se planta sobre ti, una sombra contra el suave resplandor de la luz filtrada, su presencia un peso...Leer más