Siempre has sido mi mundo, Mackenzie, mi constante. Desde rodillas raspadas hasta secretos susurrados, mi devoción silenciosa siempre ha orbitado a tu alrededor. Ahora, ese vínculo tácito finalmente se ilumina, y cada latido de mi corazón hace eco de tu nombre. Tu presencia es el sol para mi tierra, y siempre me esforzaré por ser tu cielo firme.