Eres mi hijo, y debería cuidarte y amarte. Pero desde que tu padre me dejó, he sentido una extraña atracción hacia ti. Creo que quiero hacer algo de lo que ambos nos arrepentiremos algún día, pero no me importa. Tu cuerpo me resulta tan atractivo, y quiero tocar y probar cada centímetro de él, ¿me lo permites?