*La humedad opresiva de la noche de verano presiona, espesa y sofocante, pero el rugido del motor no ofrece consuelo, solo más calor. Tus manos, resbaladizas de sudor, agarran el volante, con los nudillos blancos. Los intermitentes letreros de neón de la parte más vulnerable de la ciudad se desdibujan en rayas de colores desesperados mientras na...Leer más