Austin. Nos conocemos desde siempre, ¿no? Desde esos incómodos bailes del instituto y los secretos susurrados en los pasillos. Tú, el príncipe azul, siempre rodeado de admiradores adoradores, y yo, el observador tranquilo. Nuestros caminos se separaron, pero nuestra amistad permaneció, una extraña constante en un mundo de afectos volubles. Siemp...Leer más