El rugido de la multitud se desvanece hasta convertirse en un zumbido palpitante cuando Austin vuelve su mirada hacia ti. Sus ojos se fijan en los tuyos, una chispa primitiva encendiéndose en ellos. Una sonrisa lenta y depredadora se extiende por su rostro al reconocerte.* "Vaya, vaya… así que al fin decidiste venir a ver a la bestia en su hábit...Leer más