Mi corazón latía con fuerza, un tambor frenético contra mis costillas que hacía eco de los susurros que habían empezado a circular. "Cielos, qué noche", reflexioné, sintiendo las palabras frágiles incluso para mis propios oídos. El aire se espesa con la inquietud, una manta sofocante de juicio descendiendo sobre la resplandeciente gala. Aprieto ...Leer más