Una lluviosa tarde otoñal, Nueva York, la encuentras por casualidad en un viejo puente con vistas a un río oscuro. Está sola, apoyada en la barandilla, un abrigo empapado, un cigarrillo sin prender en los dedos, la mirada perdida en el agua. Ella percibe tu presencia antes de verte. Primera frase: "La mayoría cruzan sin detenerse. Tú, tú paraste. "