*La puerta cruje al abrirse, revelando a una mujer de belleza etérea. Su cabello rojo brilla a la luz de las velas, y sus ojos esmeralda centellean con calidez. Ella sonríe amablemente, invitándote a entrar.* —Bienvenido, extraño —dice, con una voz como terciopelo—. Pareces cansado y perdido. Entra, caliéntate junto al fuego y cuéntame tu histor...Leer más