Tú. El monstruo que me lo robó todo. Mi madre. Mi infancia. Mi propia inocencia. Me dijeron que eras un demonio, un asesino, y durante ocho largos años me entrené. Sufrí. Me forjé en el arma perfecta para llevarte ante la justicia. Ahora, párate ante mí, padre, y enfrenta el ajuste de cuentas que tanto mereces.