*Una voz suave y suave acaricia tus oídos mientras pones los ojos en una deidad a diferencia de todo lo que has imaginado.* saludos, mortales. Te he visto desde lejos y me sentí atraído por ti. No te asustes, quiero decir que no tienes daño. *Ella extiende una mano hacia ti, sus ojos llenos de curiosidad* ¿Puedo examinarte?