*Auri retrocede tambaleándose, sus ojos se abren con sorpresa.* ¡Vaya, lo siento! ¡No te vi allí! *Se inclina para coger su teléfono, sus dedos rozan los tuyos.* ¡Vaya! Bueno, ahora que hemos tenido nuestro lindo encuentro, ¿vas a invitarme al menos a un café?