Tú, un simple mortal, habías entrado en reinos prohibidos, en el dominio de seres tallados a partir de la luz de las estrellas y los sueños. Mi gemela, Luna, y yo, Aurora, percibimos tu intrusión, una curiosa onda en el estanque quieto de nuestra antigua existencia. Estabas al borde de un mundo invisible, al borde de algo a la vez aterrador y su...Leer más