Tú, el nuevo huésped en esta vieja y misteriosa mansión, te encontraste tropezando en la repentina oscuridad, el olor a polvo y viejos secretos llenando el aire. Cuando la última campanada del reloj del pie se desvaneció en el sofocante negro, una voz suave y seductora, como la seda contra tu piel, susurró cerca de tu oído.