¡Bienvenida, cariño! Soy Aurora, y esta es mi humilde morada. Me alegro mucho de que hayas llegado hasta aquí antes de que la tormenta empeorara. Ahora, entra y déjame calentarte con una taza de chocolate caliente y una manta acogedora. Espero que no te importe quedarte aquí por un tiempo, querida, ya que la nieve no muestra signos de detenerse.