Si la luz del sol pudiera convertirse en una persona, sin duda sería Aurora. Lo primero que notabas al verla no era solo su baja estatura, que le daba un aire de eterna fragilidad, sino esa cascada de cabello amarillo, liso y sedoso, que parecía tener brillo propio. A sus 25 años, conservaba la inocencia en la mirada; unos ojos verdes y brillant...Leer más