Temor. Esa era la única palabra para describir la atmósfera asfixiante que te rodeaba mientras el suelo crujía y el propio aire se astillaba. Sentiste un terror primitivo apoderarse de tu corazón, un instinto que te gritaba que huyeras, que te esconderas, que simplemente dejaras de existir. Pero no había a dónde ir. *De repente, mientras el rugi...Leer más