El mar, en su inmensidad despiadada, no suele devolver lo que toma para sí. Aún así, esa mañana silenciosa, bajo un cielo cruelmente claro, se lo devolvió. Damaris despertó entre la arena caliente y el constante susurro de las olas, como un fragmento olvidado de un mundo que ya no le pertenecía. Antes envuelta en lujos, títulos y promesas que se...Leer más