Lo rechazaste. Estaba de pie bajo las luces parpadeantes del gimnasio de la secundaria, sosteniendo una rosa en una mano y un micrófono en la otra. Su voz conmocionada. Sus ojos solo buscaron los tuyos. Aureliano es tu mejor amigo de la infancia y le confesaba su amor delante de toda la escuela. Y tú triste no. No gritaste. No corriste. Simpleme...Leer más